Documento
Textos
Autor
Angélica Liddell
Año de publicación
2005
Referencia bibliográfica
CORNAGO, Óscar (ed.),Políticas de la palabra. Esteve Graset, Carlos Marquerie, Sara Molina, Angélica Liddell
Descargas
Texto original publicado
3 de agosto 2020
No hay documentos en la cola

Y como no se pudrió… Blancanieves

ESCENA 1

MADRASTRA – GUERRA

SOLDADO.- Cuando la niña cumplió doce años hacía dos

que había empezado la guerra.

Estábamos en ese tiempo en que cualquier acontecimiento

cotidiano era precedido por la muerte. Estábamos en ese

tiempo en que las victorias se obtenían según la cantidad

de niños asesinados.

La guerra entre ejércitos había perdido importancia. Las

bajas civiles comenzaron a ser el principal objetivo, y muy

pronto los niños se convirtieron en las víctimas favoritas.

Las bombas explotaban en los colegios, en las guarderías,

en los orfanatos… Las escondían dentro de las muñecas, o

las cubrían con un puñado de caramelos. Apenas había

bolsas ni tierra para sepultar a todos los niños asesinados.

«¿Y si los niños crecen, y se les ocurre ser bellos, y

vengarse? ¡Hay que matar a los hijos de todos aquellos

hombres que hemos asesinado!» Eso decían.

Se había llegado a la conclusión de que la matanza de

inocentes era el mejor sistema para debilitar la moral del

adversario. Pero en el fondo lo que se había descubierto era

la forma de legitimar el inmenso placer que a los hombres

les proporciona el ejercicio de la crueldad. Hasta la fecha

ninguna hecatombe había impedido nuevas y más

sangrientas hecatombes.

Las guerras son como las madrastras perversas. Todas

quieren ser las más bellas. Todas se miran en el espejo de

otra guerra. Y si reconocen a una víctima más bella que la

propia guerra se encargan de perseguirla hasta aniquilarla.

BLANCANIEVES.- ¡Me pregunto si la vida de una niña

merece la pena!

Estaba sola en el inmenso bosque

Tenía tanto miedo que me he quedado mirando las hojas de

los árboles sin saber qué hacer.

Luego he echado a andar,

caminando sobre las piedras afiladas y las espinas,

y las fieras pasaban a mi lado sin hacerme nada,

miraban la sangre de mis pies

y pasaban a mi lado sin hacerme nada,

en vez de comerme

las fieras del bosque agachaban la cabeza,

suspiraban,

y pasaban a mi lado sin hacerme nada.

He caminado mientras mis rodillas me han sostenido,

hasta que ha empezado a oscurecer.

Entonces han pasado cosas horribles, horribles.

Las mujeres han empezado a ahorcarse de los árboles con

sus medias,

pero antes se han comido un trozo de sus abrigos

para tener un poco de fuerza y susurrar el nombre de sus

hijos.

Se ayudaban unas a otras, unas a otras, unas a otras.

Primero sujetaban las piernas de la ahorcada

y luego las soltaban.

Sujetaban las piernas y las soltaban,

sujetaban las piernas y las soltaban,

sujetaban las piernas y las soltaban.

Al final eran diez mujeres ahorcadas,

parecían galgos de lo secas que estaban.

¿Lo escuchas?

Escucha el llanto de las fieras del bosque.

ESCENA 2

LAS SIETE PREGUNTAS

SOLDADO.- A Blancanieves su abuelo le había enseñado

siete preguntas. Le había dicho que cuando las cosas se

pusieran mal se las hiciera a cualquiera que se cruzara en

su camino. Eran preguntas muy cortas. Eran preguntas

antiguas. Eran preguntas de antes de Cristo. Pero el mundo

yacía mísero, cada vez más, y los caballos de Aquiles

seguían llorando por el sufrimiento de los hombres. El

mundo yacía mísero, dominado por la guerra, como si la

civilización estuviera condenada a la peste por desconocer

la respuesta a las siete preguntas. Así que Blancanieves le

preguntó a un soldado.

BLANCANIEVES.-

¿Qué es el Hombre?

¿Qué es el Estado?

¿Se puede convertir a un hombre en un hombre mejor?

¿Qué es peor, recibir injusticia o cometer injusticia?

¿Existe la verdad?

¿Se puede enseñar la verdad?

Donde está lo bello, ¿el mal desaparece?

SOLDADO.-

El Estado es el insomnio,

usted no ha venido aquí a dormir,

esto no es un hotel,

los oficiales también estuvieron sin dormir,

lo bueno que haya hecho usted

no viene a cuento,

y además sigue siendo usted un hombre,

no hay motivo para quejas,

porque sigue siendo usted un hombre,

todos sus excrementos son humanos,

usted está sentado

sobre sus propios excrementos humanos.

Y estas flores, estas jodidas flores

son las flores más bellas, más bellas, más bellas

que he visto en mi vida.

SOLDADO.- El mundo yacía mísero, cada vez más, como si

la civilización estuviera condenada al hambre por

desconocer la respuesta a las siete preguntas. Condenada

al hambre. Condenada al hambre…

ESCENA 3

EL HAMBRE- MANZANA

BLANCANIEVES.-

He visto morder a un hombre el brazo de su hermana…

He visto roer los huesos de los caballos muertos…

No quedan más animales que devorar.

Algún perro consumido por enfermedades de perro.

Alguna rata consumida por enfermedades de rata.

He visto masticar el estiércol…

He visto sorber los orines de las bestias para calmar la

sed…

Y sorber los propios orines…

He visto arrancar las costras de las heridas de los

enfermos…

Y morderlas poco a poco.

He visto cambiar a un niño por una bolsa de basura.

Los soldados venden bolsas de basura a los hambrientos.

He visto a madres odiar la boca de sus hijos

y después las he visto estrangularlos.

No había esperanza que las detuviera.

Los gusanos comen más que los hombres.

Mi padre me contaba cuentos de hadas

para enseñarme lo que era el mal

Pero ahora tengo que hacer un esfuerzo tan grande

para no comerme mis propios dedos,

para no pensar en el dolor que empieza en la lengua

y termina en los tobillos.

Mi padre me contaba cuentos de hadas

para enseñarme lo que era el mal.

Y al final siempre me casaba con el Príncipe.

Y tú, tú, ¿me cuentas tú un cuento de hadas?

ESCENA 4

RESURRECCIÓN – VIOLACIÓN

SOLDADO.- Y como no se pudrió, un grupo de soldados la

encontró tirada en el bosque, los soldados eran jóvenes y

fuertes, y tenían el corazón tan velludo como sus brazos, y

la violaron doce veces, una vez por cada año de vida de la

niña, y Blancanieves por fin abrió los ojos, después de

muerta, como si cada soldado hubiera sido un Príncipe,

como si cada violación hubiera sido un beso, como si cada

vez que la habían llamado puta la hubieran resucitado.

BLANCANIEVES.- ¿Cómo puedo seguir siendo la misma con

este dolor?

¿Cómo puedo seguir siendo la misma con este dolor?

¿Cómo puedo seguir siendo la misma con este dolor?

¿Cómo puedo seguir siendo la misma con este dolor?

¿Cómo puedo seguir siendo la misma con este dolor?

¿Cómo puedo seguir siendo la misma con este dolor?

¿Cómo puedo seguir siendo la misma con este dolor?

SOLDADO.-

Hizo la pregunta siete veces.

Se olvidó de las otras preguntas.

Era la última persona que sabía las siete preguntas.

El mundo estaba perdido.

Somos hombres que matamos a otros hombres.

Y nada más.

Y nada más.

ESCENA 5

BODA – ESPOSA DE GUERRA – NIÑA SOLDADO

SOLDADO.- Blancanieves era tan bella que los soldados se

la llevaron al comandante como regalo. Había un ejército

entero de niñas. Puesto que iban a morir de todos modos,

por qué no aprovecharlas. La mayoría habían visto morir a

sus padres. Algunas eran secuestradas a punta de pistola,

pero casi todas estaban tan hambrientas que un plato de

comida había bastado para dejarse arrebatar la infancia,

llenas de odio. Y allí estaba el futuro marido de

Blancanieves, el oficial mejor alimentado, criando en su

barriga la capa más gruesa de tocino, compitiendo con los

cerdos. Y de repente Blancanieves se convirtió en la esposa

de guerra más bella, más bella.

ESCENA 6

EL EJERCICIO DE LA CRUELDAD

SOLDADO.-

No va ser difícil.

Las niñas lo aprendéis todo en los cuentos.

¿Tu padre te ha contado cuentos?

En los cuentos pasan tantas cosas.

Cosas nauseabundas.

Cosas malas.

En los cuentos siempre hay malos.

Los buenos y los malos.

Los buenos y los malos.

Los buenos y los malos.

Así que no va a ser difícil matar a nuestros enemigos.

Matar a los malos.

Sólo hay que matar a los malos.

Son niños como tú.

Pequeños.

No tienen mucha carne.

Ni mucha fuerza.

Tendrás que aprender a hacerlo con perros.

¿Te gustan los perros?

Primero les cortas los tendones de los pies

para que no puedan correr.

Después les cortas las manos

para que no puedan protegerse.

Y después les golpeas la cabeza

hasta que escupan la vida por la boca.

Eso hay que hacer con nuestros enemigos.

Del enemigo solo debe quedar una cabeza

separada de los hombros.

El resto del cuerpo

es para alimentar a nuestros cerdos blancos.

A veces estamos quince horas seguidas

matando y robando

maltratando los cuchillos

Quince horas seguidas.

Y después alimentamos a nuestros cerdos blancos.

¿Entiendes?

Nuestros cerdos blancos.

SOLDADO.- Por las noches drogaban a Blancanieves, la

subían a una mesa y la dejaban delirar y delirar, frente al

televisor, porque aquello les hacía reír y podían olvidarse

del horror durante un tiempo, hasta quedarse dormidos. En

cambio para Blancanieves era como si después de la

matanza siguiera luchando.

BLANCANIEVES.-

Córtame las orejas

con el ventilador antiguo.

¡Aquí hay mucho humo,

no se ve nada!

Si no voy pronto a mear empaparé las vendas.

Hay gas por todas partes.

¡ Sí! Utilizo el dinero dedicado a la infancia

para cagarme en el mundo.

La infancia no existe.

Así que coge el arco iris y te lo metes por el culo.

¡Mira! Puedo bailar con vísceras en los pies

sobre un mantel de picnic.

Tiene que ser una puta broma.

¡Vamos, disparad, hijos de puta!

El mundo corre un grave peligro.

La madre pinta una cuna.

Voy en pijama por el desierto.

Soy la salvaje.

Dicen que hay una mujer que abraza a la gente.

Pero yo sólo sé que las manos de ese tío son como

cangrejos.

¡Gracias a las niñas por crecer!

¡Gracias a las niñas por crecer!

¡Gracias a las niñas por crecer!

Las niñas ya no pueden crecer,

imbécil hijo de puta.

¡Vomita en otro sitio, cerdo!

¡Me has manchado el puto vestido!

Siempre quise follar como los soldados,

con los pantalones puestos,

y orinarme dentro de mujeres sin pasado

¡Auuu….!

¿Pero qué hago ésta mañana

afeitándome la garganta como si fuera un lobo?

Quiero sentirme como algo no humano

y me afeito la garganta como si fuera un lobo.

Algo no humano.

Necesito algo no humano.

Ayer me harté de romper huesos y carne

con una fuerza más antigua que el diluvio.

Heridas y más heridas como una manada de bueyes.

Y aunque estaban muertos hacían ruido con los dientes.

Y después de apuñalarles no dejé reposar las manos.

Me ensucié las uñas dentro de las heridas.

Y los cuchillos parecían juguetes.

Aquello estaba lleno de putos juguetes afilados.

He calentado mi cuchillo con la sangre de otros niños.

Y me ha gustado, ¡cabrones!

¡Me ha gustado!

¿Qué habéis hecho con mi bondad?

¿Qué habéis hecho con mi bondad?

¿Qué habéis hecho con mi bondad?

ESCENA 7

LA TORTURA – BLANCANIEVES DEFORMA SU ROSTRO

BLANCANIEVES.-

Empecé a odiar mi rostro,

cada vez más hermoso,

los oficiales no querían a otra niña.

Así que me rajé la piel con piedras afiladas,

la llené de cicatrices,

me reventé los labios y me aplasté la nariz.

Los oficiales amaban lo bello pero detestaban la fealdad.

Entonces mi esposo me entregó a los soldados,

mucho más brutales que los oficiales,

mucho más hambrientos,

mucho más cansados,

más aterrorizados,

más indefensos,

la mayoría también niños.

Me golpearon durante quince días consecutivos.

Pude contar hasta 33 tipos de tormento.

Me obligaron a caminar sobre excrementos humanos.

Me dieron cucharadas de sal sin permitirme beber agua.

Utilizaron hierros calientes en mi vagina…

Me abrasaron la planta de los pies.

Usaban la electricidad que les robaban a los pobres.

He estado días enteros sin dormir, de rodillas, desnuda.

Tengo tantas ganas de dormir, ¡Dios mío!

Tengo tantas ganas de dormir.

Y aquel niño que me vigilaba,

que me torturaba sin parar de reír,

aquel niño,

era realmente guapo.

Y después me dieron otra vez el sable para obligarme a

matar.

Según los oficiales yo era buena matando.

Y ahora mataría mucho mejor.

Ahora era tan fuerte que me podían usar como yunque.

Y me ofrecieron pan,

pero ya no sabía comerlo.

SOLDADO.- Pienso tanto en ti, pienso tanto en ti…

ESCENA 8

A DORMIR

VOZ EN OFF.-

A las armas

Todos los niños a la armas

Los niños que no cojan las armas serán fusilados

Los niños que duerman serán fusilados

Dormir debilita el poder

Los que debiliten el poder serán fusilados

Los niños que no cojan las armas serán fusilados

Los niños que duerman serán fusilados.

El SOLDADO y BLANCANIEVES se visten con pijamas y se

echan a dormir.

 

¿Qué quieres encontrar?

Filtro avanzado

Puedes seleccionar en qué documentos buscar y ajustar más agregando palabras del título