Documento
Obras
Artista
Rodrigo García
Año
1995
Créditos
Intérpretes:
Celia Bermejo, Gonzalo Cunill y Miguel Angel Altet.
Producción:
Dirección: Rodrigo García.
Escenografía: Rodrigo García.
Lugar estreno: Madrid >Teatro Pradillo. 23 de noviembre de 1995.
Etiquetas
22 de junio 2021
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Notas de cocina

Una larga mesa de cocina ocupaba el centro de la escena; bajo el tablero limpio se acumulaban verduras de colores intensos, platos blancos y botellas de vino. Al fondo, dos pequeñas puertas abiertas en el muro servían para la instalación de los hornillos. En un lateral, un saco de boxeo. Precedido de una danza ejecutada por los dos actores, Miguel Ángel Altet y Gonzalo Cunill, al ritmo de una música «bacalaera» (que se repetiría a modo de transición en diferentes momentos), el espectáculo consistía en la acumulación de decenas de microsecuencias textuales, acompañadas o enmarcadas por acciones, danzas y juegos, entre los que se encontraba la preparación de la cena, que se cocía en los hornillos del fondo desprendiendo un estimulante vapor que impregnaba progresivamente toda el teatro.

A las históricas recetas de Leonardo, García añadió textos de todo tipo: divertidos relatos, reflexiones críticas (o más bien despectivas) sobre diferentes aspectos del sistema social, diálogos y disputas de contenido a veces inaprehensible, secuencias asociativas o series de palabras, como la lista de títulos de óperas o la de posibles acciones que un hombre puede ejecutar sobre una mujer. En este monólogo, la actriz va enlazando peticiones o exigencias del tipo: «úsame, defórmame, descuartízame, pregúntame, lávame, límpiame, enférmame, exígeme, respóndeme, pícame, reviéntame, mézclame, sazóname…» para acabar pidiendo: «cómeme cruda».

Violencia, erotismo y gastronomía quedaban así sencillamente unidos por medio de la acumulación verbal. En Notas de cocina García parecía establecer un paralelismo entre la pasión culinaria y la pasión sexual, que se basaba en ese constante ir y venir de lo crudo a lo cocido y lo cocido a lo crudo, en ese precario equilibrio entre lo brutal y lo frágil, entre lo físico y lo emocional, en la necesidad de alcanzar o preservar el punto (de frío, de calor, de cocción o de sal). Una opción que derivaba también en la consecución de un equilibrio entre la fragmentación y la acumulación de materiales y motivos y la clausura formal o espectacular.

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