Además de XIV Ciclo Autor, que ocupa un amplio dossier en este mismo número, el décimo Festival Escena Contemporánea reunió en su programa general un grupo de trabajos escénicos que proponían topografías y encuentros insólitos, hechos de paralellismos, metáforas y elípsis de nuestro pasado y presente, visiones de ojos nuevos sobre culturas diferentes y sobre nuestra propia mirada.

Si en Una Tierra de Felicidad (2007), en relato y baile filmado de personas mayores de Alcalá de Henares, la coreógrafa Louisa Merino nos asomaba a las realidades y fantasías de La Casa como espacio de vida, memoria y deseo, en Mapping Journeys recorremos las mínimas vivencias de la mejor juventud de hombres y mujeres, en contrapunto con jóvenes actuales y con nosotros mismos, los paseantes de esta “Cartografía de los días”.

Viernes 22 de enero. En una sala del Centro de Arte 2 de Mayo, sentados frente a los asistentes, Carmen Martín, Lorenzo Fernández-Palacio y Mari Carmen Gómez, tres vecinos mayores de Móstoles, a preguntas de Louisa Merino, alternan sus relatos de mínimos instantes que recuerdan se su infancia y juventud en los años 40 y 50. “Como no teníamos dinero, nos sentábamos en un banco a comer pipas y a ver pasar a la gente; esa era nuestra distracción… Vendían el pan en la calle y había mucha gente comprando. Comprabamos cuatro panes y con unas amigas nos comíamos uno sentadas en la acera. No llegaban a ser panes como los de hoy. Eran más cortitos, de una harina más oscura…” (Carmen).

“Cuando éramos novios, él iba a esperarme a la puerta de casa. Llevaba una corbata muy sobada, así que un día le compré una de listas y empecé a hacerle el nudo allí, en la calle” (Mari Carmen).

“La corbata tiene su historia. Era incolora, entre semana le valía a mi padre para atarse los pantalones. Yo la alisaba un poco y la usaba los domingos, para ir a verla. Me hacía el nudo “Wilson”, un nudo doble, muy moderno, era el que se veía en las películas”. (Lorenzo).

“En casa hacía el recado. Iba a la tienda de comestibles, repitiendo por el camino: pimentón, sal, bacalao… Si me encontraba con una amiga, se me olvidaba el encargo y tenía que volver a casa a preguntar… Llevábamos un capazo de pita, con dos asas”. (Mari Carmen).

“No había calefacción en casa. Usábamos un brasero con carbón, que atufaba; a mi me agobiaba. ¡Qué mareo! Cogían un abrigo y me sacaban al balcón y desde allí jugaba con mi vecina”. (Carmen)

Instantáneas

Después de escuchar los relatos, Louisa nos invita a acompañarla a un breve recorrido por el centro de Móstoles. Tenemos un mapa, con algunas estrellas que marcan puntos en las calles Av. Dos de Mayo, Zaragoza, Cuesta de la Virgen, Agustina de Aragón, para terminar en la Plaza Pradillo. En cada uno de estos puntos, ella se detiene unos minutos para hacer fotografías de escenas corrientes en la tarde de una ciudad. Su acción -detenerse, enfocar, hacer fotos– nos hace también detenernos, miramos desde ese marco que crea, nos fijamos en esa escena, persona, acontecer mínimo, que, de otro modo, habrían pasado inadvertidos para nosotros, entre tantos otros que ocurren en una calle.

Foto 1: Frente a un supermercado, una pareja jóven come bocaditos de nata.

Foto 2: Pasa una chica y deja un bolso junto a una papelera, la pareja lo examina, dentro hay un sombrero, el chico se lo prueba. Foto 3: Junto a un coche mecánico tragaperras una pareja come patatas fritas. Foto 4: Bajo un balcón, un chico mira hacia arriba con un paquete de regalo en las manos. Foto 5: Dos amigas charlan y comen pan. Foto 6: Otra chica pasa llevando una planta en la mano. Foto 7: Una chica asomada a un balcón; pasa una pareja y le hablan de ir a una fiesta y pasar a buscarla luego. Foto 8: Una chica frente al escaparate de una tienda de “Novias”; mira un vestido verde largo, con chal. Foto 9: En un banco de parque, una pareja charla, la chica dice que le ha caído una mierda de paloma, coge unas hojas de periódico y se cubren la cabeza. Foto 10: Un chico está embelesado ante el escaparate de una tienda de coches. Foto 11: Ante otro escaparate, una chica copia un vestido en un cuaderno. Foto 12: Pasa otra chica y se le caen varias cintas de colores, las recoge. Foto 13: La pareja que antes recogió el sombrero se encuentra con la chica del balcón, charlan, le ponen el sombrero, se marchan a la fiesta.

Reverberaciones y abrazos

A partir de la tercera foto, advierto que los paseantes casuales se nos repiten, y que asistimos a breves escenas teatrales en la calle, que crean reverberaciones visibles y actuales de las imágenes que antes crearon para nosotros los relatos de Mari Carmen, Lorenzo y Carmen, paralelismos a veces irónicos de un centro urbano que muestra un aparente bienestar en sus fachadas y vitrinas con una época dura, en blanco y negro. Estamos en la segunda jornada de MAPPING JOURNEYS y al terminar, Louisa nos cuenta que los jóvenes actores de las trece instantáneas no han escuchado los relatos de sus mayores, ni conocen su contenido, que sólo lo conocerán al día siguiente, en la última sesión. En ese momento me parece notable el hallazgo, porque en el itinerario descrito los siete intérpretes jóvenes “no han actuado”, no han representado” los relatos ni los personajes de sus mayores; sencillamente han improvisado acciones pequeñas, con sentido en si mismas… que nosotros, los paseantes, a medida que caminamos, y miramos, podemos apreciar en su “instantaneidad” y componer con ellas las analogías y conexiones con las otras imágenes, las de la palabra y la memoria.

Nos detenemos en la Paza Pradillo. En una explanada enfrente nuestro también se detiene a mirar/mirarnos un grupo de trece mujeres y hombres mayores, que inician un leve movimiento coral, soncronizando sus pasos y algunos gestos con las manos, y giran sobre si mismos, en una sutíl coreografía callejera que me recuerda el entrañable baile de los gestos y encuentros de hombres y mujeres mayores de 65 años en KontaKthof, de Pina Bausch. Aparece desde nuestra izquierda un grupo de siete chicos y chicas que reconocemos como paseantes/actuantes de nuestro itinerario anterior; caminan hacia el grupo de mayores y se abrazan; ambos grupos se giran hacia nosotros, nos sonríen, caminamos hacia ellos y los saludamos.