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Autor
Marta Galán
Año de publicación
2005
Referencia bibliográfica
CORNAGO, Óscar (ed.), Éticas del cuerpo. Juan Domínguez, Marta Galán, Fernando Renjifo, Madrid, Fundamentos, 2008, pp. 245-262.
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Texto original publicado
19 de septiembre 2021
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El perro

 1

EL DESENCANTO

Se inicia en oscuro y evoluciona hacia la penumbra.

Fiesta a la que me invito solo.

Fiesta donde rompo los lazos que me unen a los demás.

Yo no entiendo ninguna fidelidad a esos lazos

Cualquiera que me ame está obligado a romperlos

a romper esos lazos.

El acto de amor cabal

consistiría en salir por la noche

al acecho

y no de algo en concreto

sino de un imposible.

Y con los ojos abiertos desmesuradamente contemplar el cielo.*

Mi moral: hacer lo mínimo imprescindible para no resultar un loco.

Un animal loco.

Entiendo la palabra alimento como lo que es: un instante de autorreflexión.

De la misma manera que entiendo la relación con una persona como lo que es: un

instante de apertura.

Ofrezco mi lomo a tu mano

ya está

ofrezco mi respiración a tu paseo

ya está

mi juego a tu tristeza

mi reposo a tu reposo.

Esta es mi condición: encontrar en mis acciones un movimiento libre y

desinteresado.

Imaginar un lugar donde la única ley en vigor sea la ley de la naturaleza.

Mogly

El libro de la Selva

Tarzán de los monos

Rodríguez de la Fuente

Cousteau

Te pongo un ejemplo: la abeja reina.

La abeja reina no es reina por tener más fuerza ni más armas.

Es reina porque no tiene necesidad de tener armas

de exhibir sus armas.

La abeja reina del panal es reina porque no tiene aguijón.

Otro ejemplo:

cuando dos osos pardos se pelean por una hembra

(lo que quiere decir también pelearse por un territorio)

el que pierde, se retira.

Lleva el lomo húmedo de saliva y de sangre

y busca un lugar solitario donde dejar caer todo su peso contra la tierra y

descansar.

Los osos no matan osos.

Asumen la derrota y se van con el rabo entre las piernas

Para la mayoría: los hombres son hombres porque tienen manos

porque usan las manos.

La mano distingue al hombre de los demás animales.

Pero la mano es también la mano que levantas contra los de tu propia especie.

Inteligencia igual a objetivación de la realidad.

O sea: veo lo que no soy, lo reconozco y lo destruyo.

Ahora estoy aturdido.

Estoy aturdido como la garrapata está aturdida cuando se deja caer sobre el lomo

caliente del perro.

Estoy aturdido como la garrapata está aturdida cuando responde a los tres únicos

estímulos que conforman su mundo: el olor a sudor del mamífero, el olor a sangre

del mamífero y la temperatura de 36º del mamífero.

Me dejo caer desde la misma ceguera y desde la misma sordera que se deja caer la

garrapata.

No oigo nada

no veo nada

pero respondo a esos tres estímulos como la garrapata responde a esos tres

estímulos: con la intensidad y la pasión de saberse haciendo algo en lo que le va la

vida.

Con el mismo desprendimiento.

La misma alucinación.

Estoy aturdido como está aturdida esa bestia sin voz, sin oídos, sin visión.

Pero, aun así, en ese lugar obtuso, puedo imaginarme un espacio donde existir sea

alguna cosa más apasionada que esta sinrazón con cara de hombre.

Este desencanto de ser hombre.

Soberanía

Representación

Infancia

Libertad

Democracia

Mentira

Integración

Civismo

Responsabilidad

Condolencia

Usurpación

Colaboración

Vejez

Pacificación

Intervención

Cirugía

Libertad

Extorsión

Prevaricación

Promoción

Tasación

Mediación

Cultural

Social

Igualdad

Deporte

Contrato

Felicidad

Reparto

Reacción

Rebelión

Consumo

Terrorismo

Carencia

Familia

Deuda

Inercia

Alza

Implicación

Transición

Libertad

Inanición

Desprotección

Reorientación

Intereses

Puta

Necesidades

Sumisión

Imposición

Negligencia

Preceptos

Doctrinas

Recomendaciones

Control

Prevención

Educación

Bien común

Riqueza

Acumulación

Ecología

Ascenso

Economía

Revolución

Naturaleza

Negociación

Dialogo

Desarrollo

Parque

Hipoteca

Envidia

Casa

Caravana

Mediación

Chusma

Accidente

Protección

Sexualidad

Lógica

Comunicación

Masas

Compulsión

Mercancía

Dividendo

Sueldo

Divisas

Poder

Mandarina

Misa

Indígena

Alienígena

Política

Poética

Estética

Conservador

Radical

Soledad

Centurión

Medusa

Playa

utilizaré a menudo estas palabras pero ya no sabré lo que significan.

Será como estar cantando una canción en inglés

sin haber aprendido nunca inglés.

Digamos que tengo el lenguaje, pero también tengo la confusión

¿Os sabéis ese del papá gato que les dice a sus hijos gatitos: venga, vamos, que os

voy a llevar a follar. Y salen todos a la calle bien contentos. Pero en la primera

esquina aparece un perro enorme y acaban dando vueltas a un árbol: los gatitos, el

gato y el perro detrás. Entonces uno de los gatitos se gira al papá gato y le dice:

papá, papá, yo creo que follo una vuelta más y paso.

Es un chiste pero no es un chiste.

Es la versión felina de la primera toma de conciencia, es decir: del desencanto.

*Juego intertextual con el inicio de El pequeño, de George Bataille.

 2

POR EJEMPLO, LA PALABRA ESFUERZO

Por ejemplo, la palabra esfuerzo.

Pienso en la palabra esfuerzo y me entran escalofríos.

Piel de gallina.

Me da lo que se dice mal rollo, marrón, jamacuco.

Cuando era más joven creía en la palabra esfuerzo

y en las siguientes palabras que seguían a la palabra esfuerzo.

Creía que después del esfuerzo

iban a venir expresiones del tipo

merece la pena el esfuerzo.

Pero hoy la palabra esfuerzo

me resulta insoportable y me resbala.

Nada de nada de nada de nada merece un esfuerzo.

Nadie reconoce el esfuerzo de nadie.

El esfuerzo es la otra cara de la decepción.

No hay experiencia que merezca un esfuerzo.

Y por eso, cuando pienso en la palabra esfuerzo

me intranquiliza pensar en todas las cosas que un día hice

pensando en la palabra esfuerzo

y que luego se quedaron a medias

cuando yo tenía

(realmente)

la sensación

y la esperanza

de estar haciendo un esfuerzo.

Y lo mismo con la palabra experiencia.

Tampoco existe para mí la palabra experiencia.

Esa palabra experiencia significa “te vas a joder, porque no es posible prevenir

nada”.

Cada hombre que amas, va a ser siempre el primer hombre que ames.

Cada conversación, la primera conversación.

Un desengaño, el primer desengaño.

Y la tristeza de un día cualquiera

siempre va a ser la primera tristeza de un día cualquiera.

Te pilla por sorpresa y te pilla en bragas.

Siempre la misma sensación de estar desorientada

de que no existen mapas de navegación

ni guías de viaje

mi modos definitivos

incuestionables

de actuar.

Ahora me viene a la cabeza una película de boxeadores.

Trata de un boxeador que es una mierda de boxeador

pero sus representantes le convencen de que es el mejor de los boxeadores.

Y con esa mentira le están traicionando.

Apañan con pasta las peleas y el tipo se cree que es la hostia

que es el mejor

que nadie puede con él.

Y lo que pasa es que su misma gente le está traicionando.

Menos Humprey

Humprey Bogart

que es el menos malo de la película y, al final, le echa un cable.

Por suerte acaba todo bien y el boxeador vuelve a casa de su madre.

Al campo, que es dónde tienen que estar: con su gente y en el campo.

La película se llama Más dura será la caída

y se entiende, ¿no?

A mayor altura, peores consecuencias.

 3

VICTORIA ALMANSA MÍNGUEZ, FAN DE DEPECHE MODE

Me llega una carta certificada.

De hacienda.

La abro, la leo y no entiendo nada.

Es una carta dirigida a mí

(con mi nombre, mi dirección, mi NIF, mi código de la seguridad social)

y no consigo entender nada.

Me fijo en las casillas del final

donde pone a ingresar.

Lo único que entiendo es que en la casilla

a ingresar

hay un 443.

Eso significa que tengo que pagar 443 €.

Eso lo entiendo.

Bien.

Lo que no entiendo es el porqué

en concepto de qué.

Me lo explican, en la carta.

Pero me lo explican mal.

De esa manera oficial que nunca se entiende.

Así que los 443 € y yo acabamos en el gestor.

El gestor me explica

que se trata de una pasta que le debo a Hacienda desde el año 2000.

Joder, ¡¡estamos en el 2005!!

¿Esta gente quiere que pague una pasta de hace cuatro años?

¿Se han vuelto locos?

El gestor me aconseja que me tranquilice

y me pide que le resuma mi actividad económica durante el año 2000.

¿El año 2000?-le digo

¡Joder, yo que sé!

Haga un esfuerzo, me dice.

Vale.

Me concentro en detalles superfluos para tratar de que fluyan los recuerdos fiscales.

Le cuento que en el año 2000 tenía una novia de Albacete

Victoria.

Victoria Almansa Mínguez.

Fan de Depeche Mode.

Con familia en Salamanca y Manresa.

Morena.

Buen culo y tetillas tipo almendra, pequeñas y en punta.

Vaya a los datos fiscales. Sintetice.

Le digo al gestor que se tranquilice.

Que tenga paciencia.

Que el único modo que tengo de llegar al Fisco

es por la vía de la sugestión sensorial.

Que ya estaba llegando, pero que me ha cortado el chorro.

Le cuento que a Victoria la conocí en el curro.

yo daba clases de Lengua, Literatura, Historia, Historia del Arte, Ética y Filosofía en

una academia privada de Bachillerato y ciclos formativos de grado medio y superior

y ella curraba en el bar de enfrente.

Sirviendo desayunos y menús de mediodía.

El gestor flipa.

¿Cuántas carreras tiene usted, señor?

¿Historia, Filosofía, Filología…?

Una, señor.

Sólo tengo una carrera –le digo. Soy licenciado en Historia.

Imagínese de qué tipo de escuela le estoy hablando.

Una puta tapadera.

En cada clase había seis o siete alumnos que no existían.

Pasabas lista:

Mónica Rebollar.

No existe, soltaban los alumnos.

Ruben Blánquez.

No existe

Dani Ullas

No existe

¡Se inventaban alumnos para pillar subvención del Gobierno, los muy mamones!

Un negocio del quince: mantener a los alumnos bajo mínimos

para que no tengan margen de maniobra.

Para que se queden en tu casa.

En tu escuela.

El director los reunía a los de tres en tres en su despacho

les ponía encima de la mesa libros de derecho, medicina, economía

de esos gordos

de los que pesan

con la letra pequeña y apretada

y trataba de convencerles de que no tenían nivel.

A cada cual, lo suyo – les decía – a vosotros os toca seguir aquí los ciclos formativos

de grado superior. La Universidad os queda grande.

El muy hijo de puta se llevaba a los alumnos de tres en tres a su despacho

para demostrarles su incapacidad.

Yo me los llevaba de siete en siete a tomar cañas al bar de Victoria

y les pasaba el temario de la Selectividad.

Por si les daba el punto.

Aprobaron 12 y a mi me pusieron de patitas en la calle.

Firmé la baja en septiembre y luego al paro.

Cuatro o cinco meses cobrando del paro.

Hasta febrero de 2001.

¡Pues ya está, joder, ya lo tenemos!

Los dos perceptores.

El gestor me explica que cuando cobras de más de dos perceptores

(en este caso: la Academia y la oficina del paro, que también cuenta)

estás obligado a declarar esa pasta.

Le dejo claro que no tengo ese dinero

y me comenta que puede pedirse un aplazamiento

y es eso, exactamente, lo que hago al día siguiente

en persona

en las oficinas de recaudación de Hacienda.

Hasta aquí, bien.

Bueno, bien del todo, no, porque sigo sin curro y con la deuda pendiente.

Pero bien.

Reorientando mi vida.

Tratando de buscar mi lugar, mi función dentro del sistema, ¿no?

Apuntándome a los cursitos y eso.

Tranquilo.

Con esperanza, joder.

Y fíjate que hoy, después de seis meses de lo del aplazamiento

me he levantado pensando: qué raro, macho, que raro que no digan nada estos de

hacienda…

y así como por intuición

con los 443 € flotando en mi cerebro

(como una amenaza de muerte)

443 € flotando en mi cerebro

he bajado al portal

he abierto el buzón

y he encontrado la segunda carta.

Una segunda carta de Hacienda que, esta vez, he entendido a la primera.

Hacienda acaba de embargarme, sin previo aviso, los jodidos 443 €.

La irrisoria cantidad de 443 €.

Fin de la esperanza.

567 €, que es todo el dinero que tenía en el banco, menos 443 €, es igual a 124 €.

Si estás en el paro y te embargan 443 € sabiendo que tienes en tu única cuenta

bancaria 567 €

sólo te queda pensar una cosa: el Estado quiere aniquilarte.

Bajando la calle hacia el metro

me ronda ese único pensamiento:

el Estado quiere aniquilarme.

¿Qué habrá sido de Victoria?

 4

TENGO UNA IDEA

Cuando me dan un tetrabrick de leche

o medio kilo de ternera en bandejas de plástico

o la fruta en bandejas de plástico

las nueces

los huevos

el jamón serrano envasado al vacío en saquitos extraplanos de plástico

el yogur, en vasitos de plástico

las coca-colas, en lata

las cervezas, en lata

el maíz dulce, en lata

el zumo de frutas tropicales, en tetrabrick

las pipas peladas, en envase prefabricado de plástico

las lechugas, envueltas en plástico

los champiñones, en bandejas de plástico

incluso ajo y perejil picados envasados en bandejitas de plástico

no tienen ni la menor idea de a quien le están pidiendo responsabilidad.

Cuando tenía siete años llevaba la botella vacía de Fanta Naranja a la única tienda

del pueblo donde vendían Fanta Naranja y me daban otra botella llena de Fanta

Naranja y además me restaban un duro por el hecho de devolver el envase.

Ahora sólo puedo comprar Fanta Naranja en lata o en botellas de plástico y nadie

me da ni un duro por meter el embase en el container verde o en el amarillo.

¡Un duro por reciclar correctamente!

Bueno, un duro no, porque no hay duros.

20 céntimos por cada embase reciclado.

Sea lo que sea: bandejita, botella, tetrabrick, lata, papelillo: ¡premio!

20 céntimos y a correr.

¡La hostia!, ¡nos vamos a forrar!

Y además, así, en plan iniciativa ciudadana

de rebote

generamos empleo.

Un montón de nuevos puestos de trabajo pagados por el gobierno y por las

empresas.

Porque habría que poner a un tipo al lado de los containeres para que nos diera los

20 céntimos.

Bueno, primero poner a un tipo y después sustituirlo por una máquina estilo

tragaperras pero donde siempre tocara algo:

embase que depositas, moneda que te cae.

¡Sería precioso!

Colas de varios kilómetros delante del container azul

del container verde

del amarillo

Vamos, ¡el esplendor del civismo!

La gente súper concienciada

las amas de casa

las peluqueras

los okupas

los abogados

los ingenieros

los pensionistas

¡Todo dios dándole al reciclaje!

¡Vamos a parecer suizos!

Y luego se armarán empresas alrededor del fenómeno.

Empresas y particulares que separan tu basura a cambio de quedarse con la pasta.

Que no tienes tiempo, le pasas el curro a otro.

Que no tienes espacio, te lo pasan a buscar a domicilio.

Que no te quieres desplazar, pides el servicio por Internet.

www.reciclajefacil.com

Es una idea de puta madre.

La verdad, no sé cómo no se me había ocurrido antes.

Lo que sí me gustaría es que, además, recuperaran el tema del duro en los

supermercados.

Que me devolvieran 20 céntimos en el supermercado cuando les llevo la botella

vacía de Fanta Naranja.

Por nostalgia, joder, por nostalgia.

 5

PARA DECIRTE QUE TE QUIERO, PARA SABER QUE ME QUIERES, PARA QUE

SEPAS QUE TE QUIERO, PARA COMPROBAR TU AMOR

Imagen nº 1

Te sumerjo la cabeza en el agua

Te la sumerjo mucho rato, mucho.

Cuando las burbujas empiezan a espaciarse, saco tu cabeza del agua y te reanimo

Cuando me desees tanto como ahora has deseado el aire, entonces te querré.

(Proverbio Chino)

Imagen nº 2

El corazón se supone que sólo lo entregan las vacas, en el matadero.

El mío lo pongo en una cajita de cartón y te lo mando por correo certificado.

Imagen nº 3

Un acto de amor bestial: convertirme en mantis religiosa en mitad del banquete de

bodas. Ahí, sin pudor, delante de mi madre. Delante de tus padres y de toda tu

familia. Devorarte parte a parte sobre la mesa principal. Comerme tu cerebro, tus

nervios, tu corazón.

Imagen nº 4

Otro acto de amor bestial: Voy, y así de decidida me entrego, me dejo crucificar por

ti.

Imagen nº 5

Me dices: me entusiasman tus ojos

Y yo voy, sin más

me los arranco

te los dejo en un plato

y me voy a tientas

(lo dice, más o menos así de irónico y de cañero, el poeta Ángel González.

Baudrillard también recoge esa misma idea para explicar el poder de la seducción,

las estrategias irónicas del objeto)

Imagen nº 7

Un acto de amor total.

Lo que más me reconcilia con mi propia muerte es imaginar un lugar donde tus

huesos reposen junto a mis huesos.

Que nos entierren juntos.

Como a los amantes de Teruel.

Como a Eloísa y Abelardo.

Junto a ti puedo imaginar un lugar donde ser fosfato de calcio sea suficiente.

(tu cráneo sobre mis costillas

tu pelvis contra mi pelvis

las manos entrelazadas)

Y que sobre la tumba

alguien coloque una cadena de música

Aiwa o Panasonic

potente

con watios

Que claven los bafles contra la lápida

boca abajo

y que suene en “repite”

esa balada hortera de los Scorpions

que a ti y a mi tanto nos gusta.

(juego intertextual con un fragmento de Y nuestros rostros, mi vida, breves como

fotos, de John Berger)

 6

MUERTES DE PERRO

Otra de las cosas que distingue al hombre de los animales es el vínculo que tienen

con la muerte. El comportamiento de una mona lactante, de una mona que acaba

de parir, no cambia cuando muere su cría. La mona se relaciona con la cría como si

ésta aún estuviera viva. Al inicio, no suelta a la cría muerta. Continúa apretándola

contra su pecho para que se agarre y la lleva en sus brazos a todas partes. La

mona sólo renunciará a su cría cuando ésta no sea más que un amasijo de piel y

huesos en descomposición.

Cuando era pequeño

mis padres me llevaban de excursión al cementerio

a visitar a los muertos

a limpiar las tumbas

a cambiar las flores

a merendar

en el cementerio.

Pero no recuerdo tener conciencia de lo que quería decir morirse

palmarla

irse de este mundo

hasta que cumplí 17 años.

Era una tarde asfixiante de julio.

Yo acompañaba del brazo a mi padre.

Íbamos detrás de un ataúd.

Sin prestar demasiada atención

me fijé en las iniciales doradas

escritas en la parte trasera del féretro:

J.A.C.

Joan Arbolí Clua.

Mi abuelo.

Vale, más fácil, ¿quieres merendar?

¿Qué pongo? ¿patatas, aceitunas, mediaslunas?

¿Las quieres de jamón o de chorizo?

Vale, lo voy a intentar.

Empiezo por otro lado.

Tú quédate con que hay cuatro opciones.

Cuatro opciones.

La primera es la aséptica

¿Tú tienes perro?

Bueno, pues imagínate que tienes un perro y que está muy enfermo.

Imagínate que tu perro tiene un cáncer de perro.

Un cáncer terminal.

¿Sabes lo que quiere decir terminal?

Quiere decir que el perro se va a morir

Que no hay solución.

Entonces tu padre decide que hay que “sacrificar al perro”

Y quédate con esta expresión

“sacrificar al perro”

A un perro que tiene cáncer no se le mata, se le sacrifica.

Porque sería raro ver salir a tu padre del garaje con el 4×4

el perro tumbado en el asiento de atrás

tú en el jardín

jugando lalalalala

y que tu padre bajara la ventanilla y te dijera: tú quédate en casa, hija, haz los

deberes y acábate la merienda que yo voy a matar al perro.

Imagínate, qué trauma.

Y por eso tu padre no te puede decir “tú acábate el desayuno que yo voy a matar al

perro”

Por eso dice “acábate el desayuno que voy a sacrificar al perro”

¿La has pillado?

Vale

Esta es la opción número uno.

La aséptica.

Veterinario

hospital

inyección

perro sacrificado.

Luego está la opción número dos, que es la más fácil de explicar.

Opción natural: morirse de muerte natural.

El perro es viejo y un día su cuerpo deja de funcionar.

Se le para la máquina.

Se estropea y punto, deja de funcionar.

Como una lavadora.

Ahora vamos con la opción número tres.

La opción brutal: matar al perro a lo bestia.

Imaginemos otro contexto para perros y amos.

El perro vive en armonía con gallinas y patos en una casa en el campo.

El perro vigila la casa.

Vigila las gallinas y los patos.

El perro es un perro guardián.

Un perro vigilante.

Pero al perro un día, vete tú a saber por qué, se le cruzan los cables y le da por

jugar con los patos y las gallinas como juega un perro con patos y gallinas.

Agarra a las gallinas con los dientes y zas zas zas zas zas

las lanza a más de siete metros.

A los patos

que son más grandes

los trata como a perras.

Los persigue y los monta.

Con las patas delanteras los agarra por detrás

y los aplasta unos segundos contra el suelo

zas zas zas

bombea un rato hasta que los suelta o se sueltan.

Y cuando llegan los dueños del campo

de recoger lechugas

se encuentran con el cuadro:

gallinas ensangrentadas dando tumbos

patos con el cuello partido

y el perro por ahí

como si nada.

No para de jugar, el perro.

Entonces el padre le dice al hijo: pégale un tiro a este cabrón.

Se ha cargado doce gallinas y siete patos.

Y el hijo, obediente

(porque en el campo los hijos obedecen a los padres)

va a buscar la escopeta al garaje

y sin pensárselo dos veces

pum pum pum

El perro a tomar por el culo

Ahora tienen doce gallinas menos, seis patos menos y un perro menos.

Esta opción parece la más violenta, pero, en realidad, es la que implica menos

problemas morales y de conciencia: al perro se le pega un tiro por cabrón, porque

no ha sabido distinguir el juego del asesinato.

Y, por último, la opción accidental: matar a un perro sin querer.

El perro es joven

Acaba de llegar al pueblo

y en los pueblos, ya se sabe, los perros, los niños y los abuelos se sueltan por la

calle como si nada.

Imagínate: el campo de fútbol, las dos porterías y la carretera al lado.

El perro está jugando con los niños de ocho años lalalalalala

guauguauguau

pásalapásala

y en una de esas la pelota sale disparada hacia la carretera.

¿Tú que haces?

Te quedas ahí, sin moverte, porque has recibido la orden clara y explícita de “no

salir nunca corriendo detrás de una pelota que se va a la carretera”

Pero el perro es un perro y, claro, nadie le puede explicar las cosas de esa manera

así que sale a toda velocidad hacia la carretera

justo en el instante en que pasa un 4×4.

El coche le da de lleno.

El conductor no tiene tiempo de reaccionar y el perro sale despedido a más de

veinticinco metros.

Rebota en el parachoques y después en el capó y sale despedido por encima del

coche.

Hacia atrás.

25 metros hacia atrás.

El padre se baja del 4×4 y lo primero que hace es comprobar que no haya

abolladuras en el coche.

El perro se ha dado un buen golpe pero el 4×4 está intacto.

Después va a auxiliar al perro, pero el perro ya no responde.

Tiene los ojos abiertos pero ya no respira.

En ese momento el padre toma conciencia de lo que acaba de hacer.

Acaba de matar a un perro.

Y cuando llega a casa

del trabajo

llega aturdido

y su hijo le pregunta: ¿papito, papito, ¿qué te pasa, papito?

y el padre que le mira

aturdido

y le dice: joder, hijo, qué putada, se me acaba de cruzar un perro en la carretera y

lo he matado.

Y entonces el niño, por primera vez, verá a su padre como lo que es: un hombre

insignificante y aturdido que acaba de cagarla.

Porque las personas normales, a menudo, la cagan.

¿Lo tienes?

Vale.

Ahora vas a explicarle a la gente que ha venido al teatro qué es lo que has

aprendido

cuáles son esas cuatro opciones.

Tema: tipos de muertes de perro.

 7

NO TENGO NI PUTA IDEA DE NADA

No sé qué es mejor:

poner a estudiar a mis hijos o que empiecen a currar a partir de los siete u ocho

años.

Me parece más lógico.

¿Para qué coño van a empezar a trabajar con 18 o con 24, que es cuando lo que

pide el cuerpo es “disfrutar de la vida”?

¿Cómo coño van a disfrutar de la vida si no tienen lo que se dice “una estabilidad”?

Por eso creo que les voy a poner a currar a partir de los ocho años para que a partir

de los 20 ya tengan lo que se dice “una estabilidad”*

Que puedan, si quieren, dejar de trabajar y dedicarse a disfrutar de la vida

a llevar una vida intensa

a hacer actividades idiotas como pintar, viajar, escribir o leer libros

que son actividades idiotas pero que alimentan el espíritu.

Aunque, a estas alturas, la verdad, no sé si conviene alimentar el espíritu

o mantenerlo a raya, al espíritu.

Hacer como si no existiera, el espíritu

¿Existe, el espíritu?

¿El alma?

Esas cosas.

La verdad, ni puta idea.

No tengo ni idea.

Tengo delante infinitas posibilidades y tengo la sensación de que elija la que elija

la estaré cagando.

Y lo jodido es que la mayoría de las veces confirmo que la he cagado.

De lleno.

Que no hay vuelta atrás.

O sí, yo qué sé.

A veces, sí.

A veces te planteas reorientar las cosas.

¡Venga, vamos a reorientar las cosas!

Con fe, con voluntad, con determinación.

Y cambias el color de las paredes

te apuntas a un gimnasio

dejas de fumar

pruebas el helado de pistacho

o te propones hacer un viaje.

¡Venga, joder, vamos a cambiar de aires, vamos a hacer un viaje!

Pero el tema es adónde.

¿Dónde coño vas?

Esta es otra de las cosas que nunca sé.

He llegado a la conclusión más o menos clara de que lo que necesito es un viaje.

Consulto los catálogos de las agencias.

Me fijo en los destinos.

En las cifras

(en los ceros que tienen las cifras)

elijo uno de los destinos y me fijo en las prestaciones.

Por un lado quiero descansar, sentirme cómoda, como en casa

(darle un respiro a mi cuerpo y a mi cabeza)

pero, por otro lado, pienso: ¡no, joder, no, lo que ahora necesitas es aventura,

riesgo, emoción!

Y entonces me fijo en destinos como Tanzania, India, Bolivia.

Subir al Machu Pichu.

Convivir con leones.

Pasear por Calcuta.

Pero después pienso que no me va a gustar nada hacer turismo en el Tercer

Mundo.

¿Se dice Tercer Mundo?

Bueno, no sé si llamarle Tercer Mundo o qué coño llamarle.

¿Ves, joder?

Me pasa con todo.

Nunca sé como utilizar las palabras.

No sé si está bien decir Tercer Mundo o hay que decir otra cosa.

Tampoco sé si puedo decirle a alguien “t´estimo”, te quiero.

De hecho, no sé si puedo utilizar ni siquiera la palabra “enamorada”.

La frase: “estoy enamorada de ti”.

No sé si puedo llamar “negros” a los negros

o tengo que llamarles “africanos” y no “negros”.

Pienso que diga lo que diga

haga lo que haga

la estaré cagando.

La cago si les llamo negros pero también la cago si les llamo africanos

porque igual, vete tú a saber, el tipo es de Lleida

y no ha pisado África en su vida.

Tampoco sé si poner la tele o no ponerla.

Porque si la pones porque la pones

y si no la pones porque no la pones.

Y luego, otro tema: ¿qué canal pones?

La 1, la 2, la 5, TV3, Antena 3, La Cuatro, los del digital plus…

Así que hago así pim pam con los ojos cerrados y que salga lo que salga.

Lo que no entiendo es por qué coño últimamente en todos los canales hablan de

sexo.

Te informan sobre sexo.

Yo, la verdad, de sexo, sé.

Bueno, no sé si sé o no sé.

Practico sexo.

Eso seguro.

Eso sí lo sé: practico sexo más o menos bien

más o menos con asiduidad

bueno, no sé si con asiduidad o de vez en cuando

no sé, quizá significa lo mismo, ¿no?

¿Significa lo mismo “asiduidad” que “de vez en cuando”?

Bueno, es igual, el tema es que follo

que, sea de vez en cuando o con asiduidad, follo.

Lo que no sé es si lo hago bien o mal

si me estoy perdiendo algo.

Pero a mí estos programas de sexo me lían.

Me confunden.

Por ejemplo: estoy en mitad de un polvo alucinante y pienso

¡Venga, este es el momento, hazle tal cosa o tal otra, eso del programa!

Y entre que lo pienso y lo hago

entre que recuerdo exactamente la fórmula y trato de aplicarla

pasan dos o tres minutos fatales

dos o tres minutos en los que me atranco

me enfrío

y el tipo me pregunta ¿qué te pasa, joder?

y yo le digo: no sé tío, pero creo que me estoy enamorando de ti.

¡Mal, mal! –pienso- ¡Ya la has vuelto a cagar!

Y el tipo se levanta

y me dice que no tengo criterio

así, tal cual (que no viene a cuento, joder, pero me lo dice).

Y yo me quedo pensando en ese cometario desubicado: no tienes criterio

y pienso que el cabrón ha dado en el clavo.

No venía a cuento pero ha dado en el clavo.

Soy una mujer sin criterio, sí.

No tengo ni puta idea de nada.

Por ejemplo, a mi me encanta Julio Iglesias.

Lo que pasa es que no sé si comprarlo o no comprarlo

porque queda como anticuado, muy poco moderno.

Así que, cuando paso por el FNAC, hago como que no veo el CD de Julio

y pido el último de Maná

Pero llego a casa y echo tanto de menos a Julito en mis ratos libres

que acabo volviendo al FNAC y me compro los dos:

un CD de Julio, cualquiera, da igual, para mí solita

y el último de Maná para ponerlo cuando viene gente a casa.

Con el tema de la ropa, me pasa lo mismo.

A mí, comprar ropa me gusta.

Bueno, no sé si me gusta o me sienta bien.

Me sienta bien, creo.

Me pone contenta.

Verme guapa.

Distinta.

(bueno, distinta no, quiero decir: renovada, con olor a tienda, a limpio de tienda)

Pero luego me pasa que la ropa barata, la que me puedo comprar, es made in

Bangladesh o made in China.

Y pienso, ¡Joder! ¿Debería o no debería comprarla?

Y estoy con un pantalón pitillo en la mano

monísimo

por 22 €

y me vienen a la cabeza un montón de imágenes chungas

cosas de la tele

de los reportajes

y pienso:

¡No, joder, no, debería buscar ropa barata made in Manresa o made in Italy!

Y suelto el pantalón pitillo y salgo de la tienda con las cosas claras

con la convicción de que yo no pienso participar en todo ese rollo chungo.

Y entonces me pongo como loca a buscar ropa barata made in Manresa o made in

Italy.

Y pienso sin quererlo en mi pantalón pitillo bonísimo de 22 €.

Y busco sin quererlo un pantalón pitillo que se le parezca

(que se le parezca y que no valga 189 €)

que valga 22 €.

Sólo quiero eso: 22 € de pantalón pitillo made in Manresa o made in Italy.

Y lo que pasa es que no lo encuentro por ningún lado

y acabo dando vueltas por el centro como una gilipollas.

Buscando como una gilipollas ropa barata made in Manresa o made in Italy.

Ropa que no existe.

Bueno, no sé si existe o no existe.

Ropa que no encuentro, quiero decir

(ropa que yo no sé dónde encontrar)

con los pies llenos de ampollas

y con la sensación de que nada tiene sentido.

En plan depresivo total.

Mal lo que se dice mal.

Hundida.

Pensando que no sé por qué cojones estoy aquí

quiero decir: viva.

Aquí, en este mundo, quiero decir.

No lo sé, joder, no lo sé.

No tengo ni puta idea de nada.

*juego intertextual con un fragmento de Creo que no me habéis entendido bien, de

Rodrigo García.

 8

REVELACIÓN

Las piedras de la orilla se me clavan en los pies y me hacen salir agua por los ojos.

La madre tiene la falda arremanga por encima de las rodillas.

Los dos más pequeños tienen el cuerpo metido hasta la mitad en el río.

La madre los sostiene y los salpica.

Su doble juego se adivina: darles amarre y espabile.

El padre vigila a la madre desde la orilla.

Al padre no le gusta el agua, pero ama a la madre loca de atar que se remoja y

grita.

La madre de la madre se ha puesto un periódico en el culo

y se ha sentado en una piedra oscura.

El padre de la madre se apoya en un árbol

a la sombra y más arriba

Que espera ahí -dice- que el desnivel hacia el río ya no es lo que era.

que el desnivel, cuando él podía bajarlo, era menos desnivel.

La niña que es una lianta que es un tormento una niña tremenda

se lanza despendolada hacia el camino de piedras que cruza el río.

La toalla de estrellitas se la pone de capa y baila aserejé sacudiendo las manos.

La madre de la madre separa de un tirón el culo del periódico

y avanza colorada señalando a la niña

que la detengan, dice

que se nos va río abajo la niña la lianta la tremenda.

Y la madre que mira a la madre que es su madre

y le dice que no sufra.

Que este río no arrastra.

Que es un río como de cuento

de juguete, dice.

Si me preguntas qué momento elijo de mi vida que la explique

elijo este.

Esto es lo único importante que he venido a hacer aquí (a este mundo):

ser testigo de esta escandalosa simultaneidad de tiempos y de espacios

de este río como de cuento

de esta revelación.

 9

FINAL

Lo contrario de una persona que se rebela es una persona que se conforma.

Una persona que se rebela no es necesariamente una buena persona.

Cualquier persona está en desacuerdo con algo en algún momento de su existencia.

Eso justifica que no existen personas que siempre se conformen.

Como tampoco existen personas que sólo se rebelen.

Existen personas rebeldes que se conforman con su rebelión

Y existen personas conformistas que se rebelan contra su conformismo.

Por eso la lógica no tiene demasiado sentido (y menos cuando te la inventas)

El único sentido lógico es el sentido revertido: la contradicción.

 

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